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¿Qué salió del campo para la comunidad y quién lo autorizó?

Media mañana de motoniveladora, un animal en la fiesta del pueblo y medio tanque de gasoil salieron por la tranquera este año, y ninguno de los tres tiene una fila en ningún lado.

Verificada el 14 min
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El apoyo a la comunidad no es plata mal gastada. Es plata, horas y producto que salieron sin asiento, y lo que sale sin asiento no deja de salir. Deja solamente de ser cotejable. El campo que no sabe qué ya dio no tiene de dónde agarrarse cuando llega el pedido siguiente, y no tiene qué mostrar cuando alguien pregunta qué hace por la zona.

La motoniveladora pasó media mañana en el camino del vecino porque el transporte escolar ya no subía. Un animal fue a la fiesta del pueblo y nadie anotó cuál. El tractor salió un sábado y volvió con medio tanque menos, y ese medio tanque no se cargó en ningún lado. Tres pedidos llegaron el mismo mes. Dos los resolvió quien estaba en la tranquera en ese momento, uno lo rechazó alguien que tenía un mal día, y ninguno de los tres pasó por el mismo criterio.

Al cierre del año el inventario no cierra y el gasoil tampoco, y la diferencia se anota como merma porque nadie puede reconstruir qué salió sin comprobante. Cuando el comprador o la certificadora pregunta qué hace el establecimiento por la comunidad de alrededor, la respuesta es una lista de recuerdos sin fecha. El recuerdo no es registro. Lo que eso cuesta es una salida recurrente de producto, hora de máquina y combustible que nunca entró en la cuenta del campo, y una decisión que cambia según quién atienda el teléfono.

¿Qué cuenta como algo que salió por la tranquera?

La hora cuenta, no solo el producto y la plata. Las SAFA Guidelines, el marco de evaluación que la FAO publicó en 2014 para empresas de alimentos y agricultura, definen invertir en una comunidad como la asignación y el uso de varios recursos, entre ellos tiempo, gente y dinero, para atender y contribuir a resolver una necesidad de esa comunidad.

La media mañana de motoniveladora y el día que un tractorista pasó en otro lado están en la misma categoría que el ternero, y son justamente los dos que nunca llegan a un libro. La hora de una persona es el único ítem de esa lista que necesita una página propia, porque darle permiso a alguien de la nómina para ir a ayudar es una decisión sobre la persona y no sobre el bien, y vive junto con la regla escrita de permiso de horas.

El mismo subtema, el C1.2, pone la prueba en una sola palabra. Entre las condiciones que cumplen el objetivo figura la de que existan registros de los efectos positivos resultantes de lo que la empresa hizo. Registro, con fecha, y no reputación. El documento de la FAO está escrito para aplicarse igual en cualquier país, y por eso nada de la hoja de abajo cambia cuando cambia el lector.

Las cinco columnas de la planilla, y dónde ya está escondida la respuesta del año pasado
Columna Qué va adentro Dónde está escondida la respuesta del año pasado
Fecha El día en que la cosa salió de verdad, no el día en que se prometió El DT-e, la planilla de carga de combustible, el mensaje que hizo el pedido
Qué salió Ítem, cantidad y unidad: un novillo, cuatro horas de motoniveladora, 60 litros de gasoil, un día de una persona El horómetro, la ficha del tanque, quien manejó
Quién lo recibió Un nombre, no una categoría. La escuela, la parroquia, el vecino con nombre y apellido La persona del campo que atendió el pedido
Quién lo autorizó El nombre de quien, en este establecimiento, dijo que sí Todavía en ningún lado, que es la razón de ser de la columna
Valor La cantidad por el precio que el campo ya anota para ese ítem El registro de precios del propio campo y su planilla de costos

¿Por qué la hoja lleva una columna de quién autorizó?

Porque sin esa columna la respuesta le pertenece a quien esté parado en la tranquera. La contribución tomada en serio pasa por una regla y no por un humor, y el texto de referencia del cooperativismo lo dice en un renglón: la declaración de identidad cooperativa de la International Co-operative Alliance, de 1995, sostiene que las cooperativas trabajan por el desarrollo sostenible de sus comunidades mediante políticas aprobadas por sus asociados. La palabra que carga el peso es políticas. Un campo no es una cooperativa y no tiene asamblea que apruebe nada, y aun así responde la misma pregunta: quién fijó la regla, y cuándo.

La tranquera es un mal escritorio para esa decisión, y el motivo es común y no moral. En las entrevistas que Harvey y colegas hicieron a 28 productores de la zona de Kansas City, publicadas en 2022, uno contó que recibe más de cien llamadas por día en la parte cargada del ciclo y que había perdido un llamado de la organización que iba a retirar producto.

El pedido no llega en una reunión. Llega en medio del trabajo, de parte de alguien que el campo conoce, con el camión ya enganchado. Quien ya escribió un plan de sucesión ya respondió la versión grande de esta pregunta, que es quién puede comprometer al establecimiento frente a un tercero. La regla de más abajo es la versión chica y diaria de la misma.

¿Cuáles de las salidas del año pasado ya dejaron papel?

Las de animales lo dejaron, porque alguien de afuera lo exigió. En la Argentina el Senasa es explícito sobre el hecho que dispara el trámite: “Para el movimiento de animales y subproductos dentro del territorio argentino tenés que tramitar el Documento de Tránsito Electrónico (DT-e)”. El obligado no es el que vende sino el que tiene los animales: “Toda persona física o jurídica responsable ante el organismo de la tenencia permanente o transitoria de animales o subproductos de origen animal que requiera realizar el movimiento de los mismos gestionará ante el Senasa la emisión del Documento de Tránsito Electrónico”.

Lo que la norma nombra es el movimiento, y la venta ni aparece. Por eso desde esta hoja la fiesta y la venta no se distinguen: lo que dispara el trámite es que los animales se muevan, y el documento “ampara y habilita el tránsito y movimiento por cualquier parte del territorio argentino”. Quien junte los DT-e emitidos en los últimos doce meses va a tener uno por cada movimiento que el documento cubre, haya sido venta o no, y esa es la parte de la reconstrucción que ya está hecha y fechada por alguien de afuera.

Para el resto no hay equivalente. La hora de máquina, el día de trabajo de alguien y el gasoil que se fue con ellos no dejan documento en ningún lado, y por eso el faltante reaparece después como un número que nadie explica. La diferencia entre gasoil comprado contra las horas trabajadas tiene una lista corta de explicaciones posibles, y el gasoil que salió sin comprobante está en ella.

¿De dónde sale el número de la columna de valor?

Del precio que el campo ya anota, y de ningún otro lado. Un precio inventado para la ocasión deja la columna peor que vacía, porque parece cifra y se comporta como opinión. Un registro de precios con fuente es la hoja de la que esta columna lee, y donde el ítem se compra en lugar de venderse, manda la planilla de costos. Donde el valor no pueda reconstruirse de verdad, la fila conserva el ítem y la cantidad y la celda de plata queda vacía, con fecha y con un nombre al lado.

La columna existe porque la pregunta que se le hace es una pregunta de proporción. El indicador por defecto de la FAO para este subtema, el C 1.2.1, pregunta cómo las inversiones de la empresa atendieron necesidades de la comunidad con un uso eficiente de los recursos y manteniendo un equilibrio ambiental. Eficiente respecto de qué es una pregunta sin respuesta mientras no haya cifra. El campo que tiene el total del año puede decidir si el pedido siguiente es el que quiere atender. El que no lo tiene dice que sí hasta que duele, y después le dice que no al que llame después, por motivos que nada tienen que ver con quien llamó.

¿Qué equivoca una reconstrucción hecha de memoria?

Dos cosas a la vez, y tiran para lados opuestos. Arthi, Beegle, De Weerdt y Palacios-Lopez hicieron la comparación de frente, visitando familias productoras de la región de Mara, en Tanzania, todas las semanas durante seis meses de 2014, mientras a un grupo sorteado de familias se le preguntó una sola vez, al final, por el mismo trabajo. Las horas recordadas de una persona en un lote salieron muy por encima de las horas anotadas semana a semana, y al mismo tiempo las familias que respondían de memoria enumeraron menos gente y menos lotes como habiendo trabajado.

Cuando los investigadores fueron a cotejar, la razón que las propias familias daban para volver a sumar lotes a su lista era que algunos lotes se habían olvidado por error.

La advertencia de los propios autores es la mitad que más importa acá, y voltea la lectura fácil de la primera mitad: sumadas en la cuenta de la familia entera, las horas recordadas quedaron cerca de las horas anotadas semana a semana, porque los dos errores casi se cancelan entre sí. También separan las causas. El olvido es lo que borra a una persona o a un lote de la lista, mientras que la hora inflada viene de una pregunta que pide un número típico y recibe una respuesta deducida en lugar de contada.

Ese estudio trata de una familia describiéndole su propio trabajo de campo a un encuestador, en un solo país, y no de lo que sale por la tranquera, y ninguna de sus cifras pertenece a la hoja de otra persona. Lo que cruza es la forma del error y no su tamaño.

Un total reconstruido de memoria puede cerrar cerca de lo cierto mientras la lista de abajo perdió renglones enteros, y un renglón perdido no se corrige después porque nadie sabe que tiene que buscarlo. Por eso la pasada hacia atrás se hace con las personas que estuvieron ahí en lugar de solo en el escritorio, y por eso los tres renglones escritos debajo valen más que el total de arriba. Son ellos los que evitan que el mismo problema vuelva el año que viene.

¿Qué pide de verdad una lista de afuera?

Un programa apoyado en una necesidad declarada, y no una pila de favores. La norma de reporte escrita para este tema le pide a las organizaciones el porcentaje de operaciones con participación de la comunidad local, evaluación de impacto o programa de desarrollo implementado y después enumera ocho formas que cuentan, entre ellas los programas de desarrollo apoyados en las necesidades que la propia comunidad identificó.

La GRI 413 está escrita para organizaciones que publican un reporte de sustentabilidad, y ningún campo que lea esta página está obligado a publicar nada. Entra acá por un motivo: es una lista publicada, fijada por quien tiene autoridad para fijarla, y muestra la forma que toma la pregunta cuando el comprador o la certificadora por fin la hace.

El registro que la responde suele existir ya del otro lado. Entre los productores que Harvey y colegas entrevistaron y que habían entregado producto por un programa organizado de recolección, el reporte de lo que cada uno donó lo hacía con exactitud el personal de la organización que recibía, y era en ese reporte que los productores se apoyaban. Quien llevaba la cuenta era quien recibía. Es un buen lugar para que viva un registro y uno malo para que viva el único registro, porque el canal organizado no es el único.

En las mismas entrevistas, tres de los productores que no vendían su producción contaron que la entregaban entera a escuelas, a iniciativas educativas, a iglesias locales o a organizaciones de servicio social, y ninguno de esos caminos devuelve papel al campo. Lo que salió un sábado para el vecino no está en el archivo de nadie. El vínculo con una cooperativa o una asociación es el caso vecino que conviene cotejar esa misma tarde, porque la contribución anual que aparece en un registro de vínculos con cooperativa sale de la misma cuenta y plantea la misma pregunta sobre quién estuvo de acuerdo con ella.

Los tres renglones que van escritos debajo

Quién puede decir que sí solo y hasta cuánto, qué necesita siempre una segunda persona, y dónde se anota la fila el mismo día. Tres frases, con fecha y firma, y son ellas la parte de esta página que cambia algo el año que viene. El tope es un número que el campo elige, en plata o en horas, y elegirlo mal es mejor que dejarlo abierto, porque un número escrito se corrige al cierre del ciclo y uno no escrito ni siquiera llega a discutirse.

El segundo renglón es el que la gente saltea. Nombra lo que nunca sale con una sola firma, sea del tamaño que sea: un vientre, una máquina que deja el establecimiento, cualquier cosa que lleve el nombre del campo a un evento público, cualquier compromiso tomado para una fecha a más de un mes. El tercer renglón dice dónde se anota la fila, y la respuesta tiene que ser un lugar que exista físicamente en la tranquera, porque una regla que obliga a caminar hasta la oficina es una regla que se recuerda el lunes.

Cerrar el ciclo en el mismo movimiento: a fin de año, leer la hoja, decidir en voz alta a qué pedidos el campo piensa seguir diciéndoles que sí, y nombrar a quien responde por esa decisión. Es el eje Sustentabilidad haciendo lo que hace en todos lados, que es convertir una declaración en un documento con fecha, y es la función de control de la gestión de establecimientos aplicada a lo menos documentado que hace el campo.

Por dónde empezar

Media mañana para la pasada hacia atrás, con quienes estuvieron ahí en la misma sala, y dos minutos por cada salida de ahí en adelante. Nada de lo que sigue es una decisión sobre generosidad. Todo ya ocurrió.

El total al pie de esa página es el número que la mayoría de los campos nunca vio, y la sorpresa que trae casi nunca es el animal. Es la hora de máquina, porque llega de a una tarde por vez y cada una pareció gratis. Nada de esto defiende un total más chico. El establecimiento que decida dejar el total exactamente donde está decidió algo, que es más de lo que podía hacer el día anterior, y ahora la decisión tiene un nombre al lado y una fecha para volver.

Procedencia

Deriva de
  1. FAO, SAFA Guidelines: Sustainability Assessment of Food and Agriculture Systems, version 3.0, 2014, subtema C1.2 Community Investment
  2. Global Reporting Initiative, GRI 413: Local Communities 2016, Contenido 413-1
  3. International Co-operative Alliance, Statement on the Co-operative Identity, 1995, septimo principio
  4. Harvey, Mount, Valentine y Gibson, Farmer attitudes and perceptions toward gleaning programs and the donation of excess produce to food rescue organizations, Journal of Agriculture, Food Systems, and Community Development 11(4), 2022
  5. Arthi, Beegle, De Weerdt y Palacios-Lopez, Not Your Average Job: Measuring Farm Labor in Tanzania, GLM-LIC Working Paper 15, 2016, publicado despues en el Journal of Development Economics
  6. Senasa, Republica Argentina, Solicitar emision del documento de transito electronico DT-e para animales vivos y subproductos de origen animal
Qué cubre este artículo
Reconstruir doce meses de salidas hacia la comunidad en una hoja de cinco columnas, valorizar cada fila al precio que el propio establecimiento ya registra, y escribir debajo tres renglones de regla que digan quién autoriza qué de ahora en adelante.
Qué no cubre
No dice cuánto debería donar un establecimiento, a quién, ni si debería hacerlo. No trata el tratamiento impositivo de la donación, la deducción ni el recibo con efecto tributario, que son trabajo del contador en la jurisdicción de quien lee. No mide qué produjo la donación del otro lado de la tranquera, y no cubre el patrocinio comercial con contraprestación de marca, que es venta.
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Cómo citar este artículo

Rurivia. (2026, 27 de agosto). ¿Qué salió del campo para la comunidad y quién lo autorizó? https://rurivia.com/es/biblioteca/sustentabilidad/registro-del-apoyo-a-la-comunidad/


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