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¿Qué diría el vecino del establecimiento si le preguntara?

El vecino se lo contó a todos menos al campo. Doce nombres, las mismas dos preguntas, y una planilla donde el reclamo repetido se cuenta en lugar de recordarse.

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Doce nombres, tres listas, y las mismas dos preguntas hechas de a una persona por vez. Lo que el campo cree de su propia reputación es una opinión sobre una opinión, y no prueba nada. La lectura es la respuesta escrita de alguien a quien se le preguntó a solas, puesta al lado de las otras once, agrupada por tema y ordenada por la cantidad de veces que ese tema volvió a aparecer.

El polvo del camino de acceso venía molestando al vecino desde hacía seis meses cuando el establecimiento se enteró, y se enteró por un tercero, en un asado. El acopiador que levantaba carga todos los años dejó de llamar, y nadie sabe por qué, porque nadie preguntó. El peón que se fue le dio el motivo real a un compañero en el galpón y otro distinto en la tranquera.

Cuando la certificadora pregunta si existe un canal por el cual alguien de afuera reclama y recibe respuesta en un plazo declarado, el establecimiento contesta que la puerta está siempre abierta, que no es un canal ni es un plazo. Cada una de esas cosas llegó tarde, y llegó por la única vía que ya viene con plazo y con una contraparte del otro lado.

Una tarde de llamados y visitas, más una hora de mesa después, produce la planilla. Fijar el estándar, ejecutar, comparar lo que pasó contra lo que estaba escrito y corregir es lo que las cuatro funciones de la administración llaman control, y el eje de sustentabilidad es donde la posición del campo frente a los que están alrededor deja de ser una impresión y pasa a ser una página. El método es el mismo que ya se usa adentro de la tranquera para la meta, que es preguntarle a cada persona por separado, dado vuelta hacia afuera.

Por qué su propia lectura de la reputación no prueba nada

Porque es una lectura suya sobre usted mismo, y el error no siempre corre en la dirección que se espera. Booth y otros, en el Journal of the Royal Society of New Zealand en 2024, tratan lo que la comunidad le concede a un negocio como un contrato no escrito, es decir, la expectativa informal que la comunidad local tiene sobre ese negocio. Corrieron dos encuestas en Nueva Zelanda en 2023, una con el público y otra con productores, y la mitad de los productores recibió veinticinco respuestas. Veinticinco respuestas no describen al productor de ningún lado, y los autores lo dicen donde comparan las dos mitades.

Lo que sobrevive a ese límite es la forma del hallazgo. Donde los dos grupos más coincidieron sobre qué es producir bien, el público calificó al productor como fuente de información más confiable de lo que el productor se calificó a sí mismo. Errarle al pálpito en cualquiera de las dos direcciones cuesta lo mismo. El campo que supone que los vecinos piensan peor de él de lo que piensan se queda callado para no abrir una pelea que no existe, y el que supone lo contrario se queda callado porque no ve tema.

Los dos terminan el año sin ninguna planilla, y la planilla es la única parte de esto que otra persona puede leer. Entonces escriba su propio pálpito antes del primer llamado, en un renglón o dos, y guárdelo al lado de la lista terminada, porque la diferencia entre los dos es la lectura y solo existe en la página si las dos mitades están en ella.

Quiénes entran en las tres listas

Todos aquellos sobre los que la actividad del campo cae, que es una lista más larga que la que uno escribiría de memoria. La FAO publicó el SAFA en 2014, un marco de evaluación de sustentabilidad para negocios de alimento y de producción agropecuaria, y la definición de la que parte es la que Freeman escribió en 1984: parte afectada es cualquier grupo o individuo que afecta la acción del negocio o resulta afectado por ella.

El SAFA separa a quien tiene poder sobre el negocio de quien apenas absorbe lo que hace. En el subtema que llama diálogo con las partes afectadas, quien cumple el objetivo puede listarlas a todas. Quien no puede describir cómo las identifica ni cómo las escucha queda registrado como inaceptable, no como incompleto.

Las tres listas de escucha, y lo que solo cada una puede decirle
Lista Quiénes entran Qué cuenta solamente esta lista
Afuera del alambrado Cuatro vecinos de linde o del camino de acceso Lo que el campo le hace al suelo, al aire y al camino y nadie de adentro registra ya
En la cadena Cuatro entre acopiadores, transportistas y proveedores que operan con el campo Si el campo es fácil o caro de tratar, cosa que el precio nunca muestra
Adentro de la tranquera Cuatro de los que hacen el trabajo, familia incluida Lo que se habla en el galpón y nunca en la oficina

La institución socia entra en la lista del medio. Donde una universidad o un instituto lleva adelante un ensayo en un lote suyo, un convenio de vinculación firmado ya nombra a una persona y un teléfono de los dos lados, y es el único de los doce vínculos en el que averiguar a quién llamar no forma parte del trabajo.

El campo sin personal contratado igual completa la tercera lista. GRASP, el módulo de práctica social que evalúan los auditores de GLOBALG.A.P., resuelve ese caso tratando a los miembros de la familia que trabajan en el establecimiento como sus trabajadores. Donde cuatro vecinos, cuatro acopiadores y cuatro personas del galpón son una fracción mayor de todo lo que el campo tiene, un reclamo sin respuesta pesa más, y no menos.

Por qué doce conversaciones, y por qué no son una encuesta

Entre seis y catorce conversaciones es donde los temas nuevos dejan de aparecer, y dónde exactamente dentro de esa franja depende de cuánto se parecen las personas entre sí. Guest, Namey y Chen, en PLOS ONE en 2020, midieron a qué velocidad una serie de entrevistas se queda sin material nuevo, y encontraron las primeras seis o siete cargando la mayoría de los temas en un grupo de personas lo bastante parecidas como para tratarlas como una sola, con ningún tema nuevo después de once conversaciones en su conteo más laxo y después de catorce en el más estricto en dos de sus tres conjuntos de datos.

El tercer conjunto reunía gente más distinta entre sí, y necesitó más conversaciones y aun así terminó cubriendo una porción menor de los temas. Tres listas de cuatro son a propósito ese tercer tipo de conjunto, porque los tres grupos ven cosas distintas, y el precio de la variedad es el que ellos midieron: doce conversaciones mezcladas no agotan los temas como los agotarían doce parecidas.

Doce conversaciones no miden nada sobre una población, y la planilla nunca puede presentarse como si lo hicieran. Aquello eran entrevistas largas de investigación, conducidas por gente entrenada para conducirlas, y no cuatro minutos en la tranquera. Lo que atraviesa es la forma de la curva y no el número arriba de ella: los reclamos se agotan más rápido de lo que uno espera, y los que siguen volviendo son los que valen el conteo.

La misma pregunta, hecha a solas, anotada antes de contestar

Dos preguntas, con las mismas palabras todas las veces. Qué hace este establecimiento que a usted lo complica, y qué hace que lo ayuda. Preguntarle a cada uno a solas, porque un segundo oyente convierte la ronda en un ensayo y la primera respuesta firme pasa a ser la de todos. Anotar mientras la persona habla, y no corregirla, porque corregir en el momento es lo que termina la recolección. El SAFA lista las formas comunes de hacer esto y ninguna es rara, nombrando encuestas, reuniones, entrevistas y grupos de discusión.

Registrar las palabras en vez de su resumen de ellas es lo que hace que la planilla merezca una segunda lectura. Booth y otros advierten que los dos grupos pueden usar el mismo término y querer decir cosas distintas con él, y el caso que ellos mismos dan es producción sustentable, que el público y el productor pueden entender de modos distintos incluso cuando la idea central expresada es parecida. Un resumen escrito con sus palabras convierte la frase del otro en la suya, y la divergencia que pagó una tarde para encontrar desaparece en el acto de anotarla.

Agrupar y contar, que es lo que convierte respuestas en lectura

Juntar igual con igual, contar, y ordenar los renglones por el conteo. Doce respuestas son doce anécdotas hasta que el tema repetido se vuelve visible, y la repetición es lo único de este ejercicio que se cuenta sin juzgar a nadie. Desplegar las hojas, marcar de qué trata cada respuesta, y dejar que el mismo tema levantado por tres personas distintas se convierta en un renglón con un tres al lado. El orden de los renglones es el resultado. El renglón de arriba es el que el campo tiene que contestar primero, esté de acuerdo con él o no.

Escrito es lo que hace que cualquier parte de esto se sostenga. El SAFA le pide al negocio que muestre cómo cambiaron sus decisiones por lo que escuchó, y que guarde prueba documental del efecto, en acta, anotación o documento de origen, en lugar del recuerdo de la conversación. Y nombra la falla que esta planilla existe para impedir, marcando al negocio que deja de informarle a las personas afectadas el desenlace de la escucha.

Escuchar bien y no volver nunca con una respuesta es una falla que tiene nombre dentro de la norma. Leer la planilla terminada contra el registro del apoyo a la comunidad, que guarda lo que salió del campo hacia la comunidad y quién lo autorizó, porque las dos páginas se contestan entre sí y que la segunda contradiga a la primera es el resultado común, no el raro.

Los tres renglones al pie de la planilla

Quién recibe el próximo reclamo, en cuántos días contesta el campo, y dónde queda anotado el reclamo. Ninguno de los tres es invención de este artículo, y la exigencia no termina en la planilla de sueldos. En el subtema que llama procedimientos de reclamo, el SAFA le pide que todos aquellos sobre los que el negocio cae, de adentro o de afuera de él, alcancen un procedimiento de reclamo sin correr riesgo de consecuencia negativa, y su indicador le exige al establecimiento describir ese procedimiento para cada grupo afectado, cómo se difunde y cuánto se usa.

GRASP exige que el proceso de reclamo diga en cuánto tiempo sale la respuesta y quién responde y que se pueda usar sin represalia ni sanción para el que reclama. Le pone número al plazo para el trabajador contratado, treinta días desde que se presenta, o el último día de trabajo si llega antes, y le exige al establecimiento un registro resumido de todo reclamo de los últimos veinticuatro meses, mostrando cuáles se resolvieron y en cuánto tiempo cada uno. Eso se audita bajo una norma privada cuyo texto es el mismo en cualquier país, y por eso el plazo es un número y no una regla local.

La puerta abierta falla en el primer renglón, no en el tercero. Los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos, aprobados en las Naciones Unidas en 2011, lo resuelven en una frase: el canal cumple su función solamente si las personas para quienes fue hecho saben que existe, confían en él y pueden usarlo.

El mismo principio le exige al procedimiento un plazo indicativo para cada etapa y que sea conocido por todos los grupos para los que fue creado. GRASP agrega la mitad incómoda que nadie ofrece solo: al menos un lugar donde presentar el reclamo tiene que ser independiente de quien supervisa, porque el apuntado por el reclamo suele ser el que está parado en la única puerta.

Qué se hace con el renglón de arriba

Contestarlo, y contestar no es estar de acuerdo. GRASP da el reclamo por atendido cuando recibe una respuesta positiva, una respuesta negativa, o ninguna resolución con el motivo de eso escrito. Eso tira abajo la excusa que mata a la mayoría de estas planillas. No hace falta poder terminar con el polvo del camino para cerrar el renglón que habla del polvo del camino. Hace falta contestarlo, en una fecha, a la persona que lo levantó, y anotar qué se contestó.

El renglón de arriba necesita dueño, y el dueño tiene que ser un casillero del dibujo y no el que estaba cerca. Para eso sirve el organigrama del establecimiento, y es también la prueba del primero de los tres renglones: si la hoja de cargo de nadie dice que esa persona recibe reclamos de afuera, el plazo no tiene dueño y el renglón es adorno. Escribir la fecha del próximo conteo antes de archivar este, porque un conteo solo es una fotografía y dos conteos separados por un año son una lectura.

Por dónde empezar

Doce nombres, una tarde de llamados y visitas, y una hora de mesa después.

El segundo conteo es el difícil, porque para entonces el renglón de arriba es un tema que el campo ya prometió contestar, y la planilla deja de ser un ejercicio de escucha para convertirse en el registro de lo que se hizo al respecto. Por eso la fecha del segundo conteo se escribe el día del primero. El vecino que le reclama a usted es el vecino que todavía espera una respuesta suya. El que dejó de reclamarle es aquel cuyo reclamo ya está en otra parte.

Procedencia

Deriva de
  1. FAO, SAFA Guidelines - Sustainability Assessment of Food and Agriculture Systems, versión 3.0, 2014, subtemas G3.1 y G3.2
  2. GLOBALG.A.P., GRASP Principles and Criteria, versión 2.0_Sep22, sección 3, Complaint Process
  3. Organización de las Naciones Unidas, Guiding Principles on Business and Human Rights, OHCHR, 2011, Principio 31
  4. Booth, Espig, Kirk, Sinner, Campbell, Edwards, Kannemeyer y Dear, Perceptions of the good farmer and social licence to operate in Aotearoa New Zealand, Journal of the Royal Society of New Zealand 55(6), 2024
  5. Guest, Namey y Chen, A simple method to assess and report thematic saturation in qualitative research, PLOS ONE 15(5), e0232076, 2020
Qué cubre este artículo
Elegir doce personas en tres listas, hacerle a cada una las mismas dos preguntas por separado, anotar la respuesta tal como fue dicha, agruparla por tema y ordenar los renglones por la cantidad de veces que apareció cada tema, y escribir quién recibe el próximo reclamo, en cuántos días y dónde queda anotado.
Qué no cubre
Qué negociar con el vecino después de escucharlo, que es conversación y no documento. Derecho de vecindad, límite de ruido, deriva de aplicación y cualquier estándar ambiental, que cambian de país y son competencia de un abogado o de un ingeniero agrónomo donde usted está. Tampoco arma muestra, índice de satisfacción ni escala, y doce conversaciones no son ninguna de esas cosas.
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Cómo citar este artículo

Rurivia. (2026, 27 de agosto). ¿Qué diría el vecino del establecimiento si le preguntara? https://rurivia.com/es/biblioteca/sustentabilidad/que-diria-el-vecino-del-establecimiento/


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