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¿Dónde está el plan de los próximos tres ciclos productivos?

La secuencia que hoy está en el lote es el registro de decisiones ya tomadas. Sin la hoja escrita antes, nadie separa lo que fue elección de lo que fue olvido.

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El registro de lo que se sembró no es un plan, y lo único que separa a los dos es la fecha arriba de la hoja. La exigencia de la versión fechada ya existe fuera de la tranquera. La resolución orgánica argentina obliga a incluir en el plan de producción el programa de rotación de todos los lotes para un período mínimo de CINCO (5) años, a través de una matriz, y aclara qué pasa cuando ese programa se toca: cualquier cambio al mismo, debe ser comunicado a la entidad certificadora, y aprobado por la misma. Cinco años declarados antes, y el cambio avisado.

La mayoría de los establecimientos decide qué va en cada lote cerca de la siembra, con el precio de la semana y con lo que está haciendo el vecino. Pida la secuencia que estaba prevista para ese mismo lote dos ciclos atrás y no hay nada para entregar, lo que significa que nadie puede decir si el cultivo que hoy está ahí fue elegido o es el resultado de tres decisiones apuradas seguidas. La cuenta aparece en otro lado. El galpón que faltó y la máquina que no estaba al año siguiente se decidieron contra un plan que nunca existió.

¿Qué le pide un tercero que entregue por escrito?

La descripción de lo que se va a hacer, con qué frecuencia se va a hacer, y la prueba de que alguien lo cotejó. La norma orgánica de los Estados Unidos lo dice de la forma más cruda: el productor debe desarrollar un plan del sistema de producción acordado entre él y una certificadora acreditada, que contenga la descripción de las prácticas y los procedimientos a ejecutar junto con la frecuencia con que se van a ejecutar. Lo que esa norma nunca pide es un cultivo.

Manda implementar una rotación y después nombra cuatro funciones que la rotación tiene que cumplir, entre ellas mantener o aumentar el contenido de materia orgánica del suelo y dar control de erosión. Qué cultivo cumple esas funciones en qué lote sigue siendo del que trabaja ahí. La misma exigencia se achica a una fila en el instante en que un comprador o un banco pregunta por un solo lote, y lo que tiene que salir del cajón ahí es el informe de suelo por lote de ese lote, copiado a una página propia con la fecha, la profundidad, el laboratorio y el método, y no el adjunto entero con todos los lotes adentro.

¿Alguien ya dibujó la forma de la hoja?

El SENASA la dibujó, hasta la última columna. El artículo 132 del Anexo I de la resolución detalla el armado de esa matriz: en las filas van los lotes, en las columnas van los ciclos, y en el cruce de filas y columnas van los cultivos o las producciones. Se debe agregar una última columna de observaciones. El artículo 17 del mismo anexo fija que la fertilidad del suelo se mantiene, entre otras cosas, con el establecimiento de un programa adecuado de rotaciones plurianuales.

Lo que conviene copiar está tres apartados antes, en el mismo artículo. Los antecedentes productivos de los últimos tres años se deben presentar en forma de matriz, con el mismo armado y la misma última columna de observaciones. Hoja hacia atrás y hoja hacia adelante son un solo formulario, llenado desde las dos puntas, y eso es lo que convierte al plan en el historial escrito antes de que ocurra.

¿Por qué la fila es un lote y no un ciclo?

Porque la obligación se pega a la tierra, y la tierra atraviesa toda frontera de ciclo. La norma estadounidense pone el reloj sobre la unidad de manejo: el lote del que sale cosecha vendida como orgánica tiene que haber estado sin sustancia prohibida durante los tres años inmediatamente anteriores a la cosecha.

La normativa brasileña elige la misma unidad y pide que el control interno guarde el croquis de las unidades de producción, una ficha con el historial de las parcelas de por lo menos los últimos tres años, y una tabla que informa el estado lote por lote y productor por productor. Normas distintas, países distintos, y todas ponen el lote en la fila. El cultivo cambia en cada ciclo y la tierra debajo no, y por eso algo como una evaluación de compactación con fecha pertenece a la fila y sigue valiendo mucho después de vendido el cultivo de ese ciclo.

Qué pasa cuando la hoja termina en un solo ciclo

Responde la pregunta que ya estaba respondida y deja abierta la que cuesta plata. De Mera, Guma y Ferreira describieron el caso en la Revista de Política Agrícola en 2023, armando una herramienta de gestión junto con el dueño de un establecimiento de granos en Cruz Alta, en el noroeste de Rio Grande do Sul.

La demanda que originó el trabajo estaba escrita sin vueltas: el productor quería bases históricas comparativas de costos de producción entre campañas, lotes y cultivos, y el lote, y no la campaña, quedó definido como el centro de costo. Lo que la herramienta terminada hace es mantener una planilla por campaña. Lo único que pasa de una a la otra es el stock que sobró, recargado a mano como un ítem llamado saldo de la campaña anterior.

Los autores cierran el trabajo pidiendo ellos mismos la mitad que falta, al decir que las nuevas versiones deberían incluir una planilla auxiliar con todo el historial de los asientos, para que los datos de las campañas registradas puedan unificarse en informes comparativos. Es un solo establecimiento, armado a pedido del dueño, y los propios autores dicen que el estudio no se puede generalizar. La lectura que queda es sobre dónde vive la fila, y no sobre software: una herramienta encargada para comparar campañas terminó con cada campaña en su propio archivo, porque nada obligaba al lote a ser lo que persiste.

¿Cuántas columnas conviene escribir?

Tantas como personas pueda nombrar que sigan teniendo ese lote, y nunca menos de tres. Donde hay una certificadora orgánica de por medio, el piso no es tres sino los cinco años que fija la Argentina. Liang, Du y Faye entrevistaron a 489 familias productoras en tres condados de Heilongjiang, en China, en agosto de 2022, y publicaron el resultado en Frontiers in Sustainable Food Systems en 2023. Donde el contrato de transferencia de la tierra era de dos años, el vínculo con la rotación apareció en todas las versiones del análisis menos una, que ellos mismos señalan.

Donde era de un año, no apareció en ninguna. La razón que dan es la más simple: completar una rotación lleva más de un ciclo, así que exige que el derecho de uso de la tierra sea estable por más de un ciclo. Son familias chinas y las cifras no se trasladan, y lo que encontraron son dos cosas que andan juntas, no la prueba de que una cause la otra.

La tenencia de la tierra, y no la agronomía, es lo que decide cuántas columnas entran. Una celda en campo arrendado carga dos nombres antes de cargar un cultivo, y la fila termina donde termina el arrendamiento. Donde hay poco margen para absorber una decisión equivocada, la columna más lejana vale más y no menos, porque la operación que no diluye el error en un año bueno es justamente la que más necesita ver el error venir un ciclo antes. Cuánto vale cada columna en plata es otra hoja, y es una premisa de precio declarada la que convierte una celda en una línea de presupuesto.

¿Escribirlo lo deja atado a lo escrito?

No lo deja atado, y quien hace esto bien planifica las salidas. El panel de expertos que dio origen al manual de rotación de SARE, doce productores orgánicos que pasaron tres días en una casa de campo del norte del estado de Nueva York en 2002 y cuyas conclusiones otros veinte productores revisaron después, describe la planificación de rotaciones en los establecimientos exitosos como un proceso continuo y reactivo, que se rehace mientras avanza.

El mismo capítulo registra que los productores expertos planifican y ejecutan rotaciones en tres escalas a la vez, la del año, la de la estación y la de la oportunidad de último momento, y que la flexibilidad se construye dentro del plan anual en lugar de ocurrir contra él.

Los reguladores parten del mismo supuesto, y lo que exigen cada año es que el cambio tenga nombre. El SENASA le pide al operador ratificar o rectificar anualmente lo declarado en el Plan de Producción presentado originalmente en la solicitud de certificación/encuesta original o en el que incluya las últimas modificaciones, ampliado el programa de rotaciones a medida que se va ejecutando.

La norma estadounidense pide lo mismo con otras palabras, un resumen anual con documentación de respaldo que detalle todo desvío, cambio, modificación o enmienda hecha al plan entregado el año anterior. Los dos mecanismos no sirven de nada sin la primera hoja, porque un desvío necesita algo de qué desviarse, que es la misma razón por la que la meta necesita una fecha de revisión agendada.

¿Quién decide cada celda?

Una persona, nombrada al lado de la celda, y donde todavía no hay persona, una fecha. La norma estadounidense es explícita cuando la operación es un grupo de productores y no uno solo: el plan del grupo tiene que describir un sistema de control interno que defina la estructura organizativa, los roles y las responsabilidades de todo el personal. La normativa brasileña empuja la misma exigencia dentro de la tabla de certificación, que informa el estado lote por lote y productor por productor. Una celda con cultivo y sin nombre es un deseo.

Una celda que dice pendiente, con la fecha en que tiene que quedar cerrada y el nombre de quien la cierra, es una línea que trabaja, y es el estado honesto de buena parte de la tercera columna. En qué cargo queda ese nombre, y a quién responde, lo resuelve el organigrama del establecimiento, porque un nombre escrito al lado de una celda y en ningún otro lado es un nombre que nadie puede reclamar.

Hay un caso en que el nombre queda fuera del establecimiento, y es el único así en el acervo: cuando una universidad o un instituto puso un ensayo en ese pedazo, quien nombra al que decide es un convenio de vinculación firmado, con la fecha en que termina el compromiso escrita en la misma celda.

El horizonte dentro del cual entran esas columnas no se decide acá. Viene de la misión, la visión y los valores escritos, que es donde el establecimiento dice para qué existe en una fecha nombrada, y las celdas alimentan hacia adelante un plan de comercialización escrito, porque lo que hay para vender se decidió en el momento en que se llenó la celda.

Cuánto de eso ya está comprometido con un comprador se cuenta en una página aparte, el volumen con precio fijado, y si las dos planillas no coinciden sobre la producción esperada, el volumen abierto está mal. La máquina o el galpón que una celda exige, y el ciclo en el que tienen que existir, pertenecen a un plan de inversiones escrito. Los cuatro viven dentro de las mismas cuatro funciones de la administración, y el resto del eje de planificación funciona igual.

Por dónde empezar

Dos horas, con el croquis y el registro de lo hecho en los dos últimos ciclos sobre la mesa. Una hoja, una fila por lote, una columna por ciclo, un nombre en cada celda.

El primer año la hoja no prueba nada, y conviene decirlo en voz alta, porque es en el primer año cuando la mayoría de estas hojas se abandona. Empieza a trabajar en el segundo, cuando alguien abre el archivo y encuentra una celda que dice una cosa y un lote que dice otra. Esa diferencia es el único producto que tiene el documento, y el establecimiento que nunca la produce se quedó con tres columnas de adorno y una costumbre de archivar.

Procedencia

Deriva de
  1. Resolución SENASA 374/2016, sistema de producción, comercialización, control y certificación de productos orgánicos
  2. 7 CFR 205.201, plan del sistema de producción orgánica, National Organic Program, USDA Agricultural Marketing Service
  3. 7 CFR 205.202, requisitos de la tierra, National Organic Program, USDA Agricultural Marketing Service
  4. 7 CFR 205.205, estándar de práctica de rotación de cultivos, National Organic Program, USDA Agricultural Marketing Service
  5. 7 CFR 205.406, continuidad de la certificación orgánica, National Organic Program, USDA Agricultural Marketing Service
  6. De Mera, Guma y Ferreira, A gestão da propriedade rural por talhões, Revista de Política Agrícola, Ano XXXII, n. 4, 2023, 69-76
  7. Liang, Du y Faye, The influence of cultivated land transfer and Internet use on crop rotation, Frontiers in Sustainable Food Systems 7, 2023
  8. Mohler y Johnson, Crop Rotation on Organic Farms, SARE y NRAES, capítulo sobre rotación y gestión del establecimiento
  9. Instrução Normativa MAPA 19/2009, mecanismos de control de la calidad orgánica, Brasil
Qué cubre este artículo
Qué le pide un tercero al establecimiento por escrito, qué forma toma la hoja, por qué cada fila es un lote y no un ciclo, hasta dónde conviene llevar las columnas, y qué escribir en la celda que todavía nadie decidió.
Qué no cubre
Qué cultivo o actividad va en cada celda, y si una secuencia es mejor que otra. Eso es competencia de quien lee y de su ingeniero agrónomo, y Rurivia no entra ahí. Queda afuera también el cronograma de labores del ciclo en curso y el cotejo de lo efectivamente sembrado contra lo que decía la hoja.
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Cómo citar este artículo

Rurivia. (2026, 26 de agosto). ¿Dónde está el plan de los próximos tres ciclos productivos? https://rurivia.com/es/biblioteca/planificacion/plan-plurianual-de-produccion/


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