El 19 de febrero vencieron los 30 días que un frigorífico tenía para pagarle US$ 280.000 por 200 novillos a una estancia del Uruguay, y el 30 de abril seguía sin pagar. Los montos de este artículo son un ejemplo, no precios de mercado. Si el frigorífico quiebra, quien vendió sin garantía queda en la clase de acreedores que la ley nombra después de los privilegiados, y los US$ 280.000 pueden volver solo en parte. La decisión es saber cuánto de lo que vendió sigue sin cobrar, y a quién. Liste cada venta a plazo sin cobrar, lo que se llama cuenta por cobrar, con el comprador, el monto, el vencimiento y los días de atraso, y sume el total al pie. Hágalo antes de que salga la próxima carga con las mismas condiciones.
¿Por qué una venta que anotó igual lo deja sin plata?
Porque anotar la venta registra que la hacienda salió, no que la plata entró. La estancia del ejemplo entregó los novillos el 20 de enero. El decreto 211/978, que fija ajustes al régimen de comercialización de ganado y carne vacunos para el abasto de Montevideo y Canelones, da 30 días para pagar, contados desde que el frigorífico recibe la hacienda. El vencimiento fue el 19 de febrero y el 30 de abril la venta llevaba 70 días de atraso, y ni el registro de ventas ni el impuesto muestran esa espera.
En el Uruguay, el impuesto a la enajenación de bienes agropecuarios, el IMEBA, grava la venta en la entrega, con retención a cargo del comprador. La venta queda registrada el día que la hacienda sale, cobre o no cobre.
Esa venta tiene nombre: cuenta por cobrar, plata que existe en la factura y todavía no en la cuenta del banco. Hasta que entra, la venta es real y la plata no. Cada uno de esos días de espera es un día en que la estancia le presta al comprador el valor de la hacienda.
El plazo del decreto, según el texto actualizado de IMPO, rige para el abasto de Montevideo y Canelones. En otras ventas vale el que usted acordó con el comprador, y la lista lo anota línea por línea.
¿Qué pasa con esa plata si el frigorífico quiebra?
Usted pasa detrás de los acreedores con garantía o privilegio, porque quien entregó a plazo prestó sin garantía. La Ley 18.387 de proceso concursal clasifica los créditos en privilegiados, quirografarios o comunes y subordinados. Tienen privilegio especial los garantizados con prenda o hipoteca, y privilegio general, entre otros, los créditos laborales y los tributos.
Quien vendió a plazo sin prenda ni hipoteca ni privilegio legal es acreedor quirografario, la clase que la ley nombra después de los privilegiados. La ley fija las clases, no cuánto sobra al final, y eso cambia de un concurso a otro.
Lo que no cambia es que quien vendió sin garantía queda atrás. Con una lista de cuentas por cobrar fechada, usted sabe, antes de que salga la próxima carga, cuánto depende de que ese comprador siga en pie.
¿No alcanza con conciliar el extracto?
Es necesario y no alcanza, porque el extracto trae lo que pasó por la cuenta y nada de la venta que nunca pasó. Una guía de extensión rural de la Universidad de Nebraska describe el chequeo mensual. Usted compara cada movimiento del extracto contra su propio registro, y así saltan la comisión, el interés y el débito automático que el campo no anotó, además de un depósito cargado mal. Cada una de esas cosas es plata que ya se movió.
En el ejemplo, la estancia emitió facturas de cinco ventas de enero a abril, US$ 500.000 en total. En el extracto figuran dos depósitos, US$ 134.000, las dos ventas al contado. Las tres ventas a plazo no dejan ningún movimiento, porque nada se pagó, y por eso el chequeo que parte del banco no las encuentra. La lista parte de las facturas y pregunta cuáles ventas no llegaron al banco. La respuesta es US$ 366.000, el 73 por ciento de lo que la estancia facturó.
¿Qué tiene que mostrar la lista del mes?
Una línea por cada venta a plazo sin cobrar, con cinco cosas: el comprador, el monto, la fecha de la factura, el vencimiento y los días de atraso. La fecha y el vencimiento fijan cuándo arrancó el reloj y cuándo se prometió el pago. Los días de atraso son la cuenta del vencimiento a hoy, y quedan en cero hasta que el vencimiento pasa. Al pie va un total, el valor de lo que vendió y todavía no cobró.
Al 30 de abril, la estancia del ejemplo tiene tres ventas a plazo. Vendió 200 novillos a US$ 1.400 a un frigorífico, 50 terneros a US$ 600 a un invernador vecino y 40 novillos a US$ 1.400 a otro frigorífico.
| Comprador | Monto | Fecha de la factura | Vencimiento | Días de atraso al 30 de abril |
|---|---|---|---|---|
| Frigorífico A | US$ 280.000 | 20 de enero | 19 de febrero | 70 |
| Invernador vecino | US$ 30.000 | 25 de marzo | 24 de abril | 6 |
| Frigorífico B | US$ 56.000 | 10 de abril | 10 de mayo | 0 |
| Total | US$ 366.000 |
Usted escribe el total y las fechas, no una opinión sobre el comprador: qué hacer con cada uno lo decide después, mirando los días de atraso. En el ejemplo, la línea del Frigorífico A lleva 70 días de atraso y más de tres cuartos del total, así que es el llamado de esta semana. Comprobar que una cuenta se cobró es más fácil cuando el campo tiene su propia cuenta, separada de la de la familia. Así el pago de un comprador no se pierde entre las transferencias de la casa. Leer lo que vendió contra lo que entró, y actuar sobre la diferencia, es trabajo de todos los días en administrar el campo como un negocio. Hay más sobre la plata del campo en la sección de finanzas de la biblioteca.
Por dónde empezar
Lleva una tarde con las facturas de sus ventas de este ciclo y los extractos del banco de los mismos meses. Nada de esto necesita un sistema ni un contador de planta, solo las ventas que ya hizo y el extracto que ya recibe.
El total al pie es la plata que el campo ganó y todavía no tiene. En el ejemplo son US$ 366.000. Un total chico, de líneas recientes, indica venta y plata casi iguales. Uno grande, lleno de líneas viejas, indica un campo que financia a sus compradores. En la lista usted averigua de quién, y por cuánto tiempo, antes de que la próxima carga salga con las mismas condiciones.