La ficha de siembra de su soja de primera dice 300.000 semillas por hectárea (15,6 semillas por metro de surco, en surcos a 52 cm). Es el único número de ese lote que usted ya tiene en la mano. Anote al lado la implantación, las plantas por hectárea que nacieron, contadas un día, con un método y en una cantidad de puntos que usted fijó antes de que la sembradora arrancara. En 220 hectáreas, resembrar cuesta cerca de US$ 18.700 en el ejemplo de abajo, y solo conviene decidir sobre un conteo que usted repetiría igual la campaña siguiente. Hecho siempre del mismo modo, el conteo también permite comparar la implantación de esta campaña con la de la anterior.
¿Qué anoto al lado de las 300.000 semillas por hectárea?
La implantación y la parte de las semillas que ella representa, la emergencia. La Iowa State University Extension cuenta las plantas vivas en un tramo de surco medido según la distancia entre surcos y multiplica el conteo por un factor fijo para llegar a plantas por hectárea.
En surcos a 52 cm, un tramo de 10 metros ocupa 5,2 m². Como una hectárea tiene 10.000 m², se multiplica el conteo por 1.923. En el ejemplo, 142 plantas dieron 273.000 plantas por hectárea, y 273.000 de 300.000 semillas son 91 de cada 100. Anote los dos números, las semillas y las plantas, con la fecha.
¿Qué día cuento, y en cuántos puntos?
Un día contado desde la siembra, el mismo en todos los lotes y en todas las campañas. El día importa porque las plantas no nacen juntas. En diez experimentos de maíz en lotes de productores agropecuarios, Albarenque y colegas registraron plantas que nacían de 3 a 31 días después de la siembra. Un lote contado el día 8 y de nuevo el día 20 puede mostrar dos implantaciones. Qué día conviene a su soja lo decide usted con el agrónomo; la ficha solo lo fija.
En cuanto a los puntos, use más de uno, sorteados. La Iowa State pide repetir el conteo varias veces en el lote y elegir los sitios al azar, sin evitar los sectores con fallas. Anote la cantidad de puntos una vez, como el agrónomo aconseje, para que todos los lotes tengan la misma.
Si un conteo no encaja con los demás, la Iowa State indica guardarlo aparte y anotar dónde queda ese sector en el lote. En el ejemplo, cuatro puntos leyeron 276, 270, 282 y 264 mil plantas por hectárea, y el quinto, en un bajo anegado, leyó 140 mil. Los cuatro que encajan promedian 273 mil. El de 140 mil va en la ficha aparte, con su lugar.
¿Quién cuenta, y qué va en cada línea de la ficha?
Una persona con nombre, con el mismo método, en todos los lotes. Para la FAO, saber que el dato viene de una fuente confiable y fue recogido con un método confiable puede importar más que el orden de los números. Cuando cambia quién cuenta y nadie lo anota, un conteo distinto parece un lote distinto.
En cada línea, anote lo que la Iowa State indica mirar: la uniformidad de la emergencia (diferencias de estadio del cultivo), el espaciamiento entre plantas y el vigor de las plántulas, con sus palabras. Sume las plantas por hectárea, el porcentaje de emergencia, la fecha, los días desde la siembra, quién contó y los puntos. Deje una columna para la línea de la campaña anterior. Donde el lote no se contó, escriba “no contado”, para que el vacío no se lea después como buena implantación.
El agrónomo aconseja sobre la implantación y la resiembra, y el conteo escrito queda con usted. Hay un artículo aparte sobre hasta dónde llega el consejo del agrónomo y dónde empieza el registro del establecimiento.
| Línea | Qué fija o registra | Qué pasa sin ella |
|---|---|---|
| Día del conteo | Días desde la siembra, el mismo en todos los lotes | Una campaña contada temprano, otra tarde, y las dos no caben en la misma línea |
| Puntos por lote | La cantidad, sorteados | Un rincón bueno representa un lote lleno de fallas |
| Quién cuenta | Una persona con nombre y un método | Cambiar de persona parece cambiar de lote |
| Qué se anota | Plantas por hectárea, emergencia, uniformidad, espaciamiento y vigor | La palabra bueno esconde lo que salió mal |
| Línea de la campaña anterior | Al lado de la de esta campaña | Una impresión que no se compara con otro año |
| No contado | Las palabras no contado | El vacío leído después como buen año |
¿Cuánto cuesta una implantación rala o tardía, y qué decide el conteo?
El conteo sirve para juzgar si un lote pide una segunda mirada. Resembrar lo decide usted con el agrónomo. La Iowa State muestra el intercambio en maíz: una implantación de 24.000 plantas por acre (unas 59.000 por hectárea), sembrada el 15 de abril, aún conserva 94% del potencial máximo de rendimiento. Resembrar el 25 de mayo, con 35.000 plantas por acre (unas 86.500 por hectárea), llegaría a 87%. En ese ejemplo, la implantación que ya está en el suelo gana.
La demora también pesa. En los experimentos de maíz citados, el rendimiento final cayó en promedio 8,5% por cada día de demora en la emergencia, y el efecto fue en general mayor en los ambientes de bajo rendimiento. En soja, en ensayos de Estados Unidos y Argentina, Pereyra y colegas hallaron que la irregularidad entre plantas costó rendimiento en ambientes de rendimiento bajo y medio. Costó sobre todo con menos de 200.000 plantas por hectárea. Los ambientes de alto rendimiento no se vieron afectados. Son números de maíz y de ensayos de soja. Muestran la forma de la decisión, no lo que hará su lote.
Cómo nació el cultivo es también parte de por qué el rendimiento de cada lote año a año se mueve como se mueve, y el número de la cosecha solo no lo muestra.
¿Qué anoto primero, y cuánto tiempo lleva?
Empiece por dos líneas, la densidad sembrada y el día del conteo. Usted ya tiene las dos, en la regulación de la sembradora y en el calendario. El resto de la ficha lleva cerca de una hora antes de la siembra y una pasada por lote el día del conteo.
Escrito, el conteo de esta campaña queda al lado del anterior, y quien cuente la próxima campaña lee lo que usted contó. La decisión de resembrar pasa a apoyarse en un número, dentro de la ventana que el agrónomo le dé. Definir antes de la campaña cómo se revisará el cultivo forma parte de la gestión de establecimientos.