Un productor agropecuario de soja en Junín, Buenos Aires, que deja 225 kg por hectárea tras la cosechadora, con límite escrito de 105, pierde US$ 20.160 en 400 hectáreas (precio supuesto: US$ 420 por tonelada). Escriba la pérdida que acepta antes de que empiece la cosecha. Después mida la pérdida detrás de la cosechadora, lote por lote, y marque cada lote que se pasó del límite.
Pérdida de cosecha, acá, es el grano que queda en el suelo en vez de llegar a la tolva: el que el cabezal no recogió y el que la máquina tiró por atrás. Sin un límite escrito, uno dice que la pérdida es normal, otro dice que es mucha, y nadie lo resuelve.
¿Cuánto grano dejado detrás de la cosechadora es demasiado?
En un taller de Aapresid, la asociación argentina de productores en siembra directa, la tolerancia de pérdida es de 4 % del rinde, con un tope de 105 kg por hectárea. Con rindes por encima de 2.500 kg, se toman los 105 kg sin importar el rinde. En un lote de 3.200 kg por hectárea, el 4 % daría 128 kg, y vale el tope de 105.
Otros números publicados son más bajos. La Embrapa, el organismo público de investigación agropecuaria de Brasil, fija la pérdida tolerable de la soja en 60 kg por hectárea. Un trabajo de 2013 en la Revista Ceres cita una cifra anterior de la Embrapa, de 45 kg por hectárea.
Cada cifra viene de un país, de una época y de un conjunto de máquinas, y ninguna se fijó para su establecimiento. El primer año, escriba una de ellas como su límite y anótele la fecha. En los años siguientes, revíselo con sus propias mediciones, siempre antes de cosechar.
¿Cómo se mide la pérdida en un lote?
Con cuatro aros de alambre de 56 cm de diámetro. Cada uno cubre 0,25 m², y los cuatro juntos cubren 1 m². Para pasar granos a kilos, el INTA y Aapresid usan una equivalencia: 60 granos de soja por m² son 100 kg por hectárea.
Primero se mide lo que ya estaba en el suelo antes de que pasara la máquina. Con los aros apoyados en una zona representativa del lote, se juntan los granos sueltos y las vainas caídas. Es la pérdida de precosecha, con tolerancia de 0 kg por hectárea según el INTA, y sus causas principales son el clima, las plagas y el manejo. Después del paso, se tiran los aros en el ancho de trabajo, se cuentan los granos y se resta la precosecha.
Cuente en cinco puntos como mínimo. La Embrapa pide cinco puntos o más en cada lote, porque un solo conteo no lo describe. En un estudio brasileño de una cosecha de soja, la pérdida total llegó a 387,3 kg por hectárea a las 21 h y subió 121 % entre el primer y el último día. Anote la fecha y la hora de cada conteo.
¿Perdió el grano el cabezal o el interior de la máquina?
El total del lote no dice qué parte de la cosechadora perdió el grano. El cabezal corta y recoge las plantas, y deja grano en el suelo por delante. El interior de la máquina, que trilla, separa y limpia, lo tira por atrás: Aapresid lo llama pérdida de cola.
El método de Aapresid y del INTA ya hace la separación. Al paso de la máquina, se apoyan cuatro aros ciegos en el suelo, con fondo forrado de lona: tres entre la rueda y el separador del cabezal y uno bajo la máquina, al centro. Lo que cae encima de los aros es pérdida de cola. Lo que queda debajo es pérdida de cabezal mezclada con la de precosecha, y al restar la precosecha medida antes queda la del cabezal.
En el lote del ejemplo, la precosecha midió 15 granos por m². Encima de los aros ciegos hubo 36 granos, la cola, y debajo 114. Restados los 15 de precosecha, el cabezal perdió 99 granos, o 165 kg por hectárea, y la cola 60 kg. El cabezal responde por el 73 % de los 225 kg, y solo él ya pasa el límite de 105.
En la charla de Aapresid, el cabezal explicó del 70 al 80 % de la pérdida de la soja en un año normal. Un relevamiento en Maripá, Paraná, cita trabajos que dan del 80 al 85 %. El lote del ejemplo cae en la primera franja, así que el operador y el agrónomo empiezan la revisión por el cabezal.
¿Pasarse del límite es la excepción o la regla?
Depende de la región y de la máquina, y solo el conteo lo dice. En Maripá, en el estado brasileño de Paraná, un relevamiento de 39 cosechadoras en 25 propiedades encontró que el 79 % perdió más de 60 kg por hectárea, con un promedio de 98,5 kg.
En el Médio-Norte de Mato Grosso, un relevamiento de 16 cosechadoras halló al 69 % en ese nivel o por debajo. Los autores atribuyen las máquinas que lo superan a un mantenimiento deficiente.
Cada relevamiento es de una región y de pocas campañas. Sirven de razón para medir sus propios lotes, no de número para copiar.
¿Qué va en la planilla de registro antes del primer lote?
Una planilla de la cosecha, con una fila por lote. El límite y la fecha se anotan antes de que arranque la cosechadora; los conteos, en cada lote.
| Columna | Qué contiene | Qué falla sin ella |
|---|---|---|
| Lote | El nombre o el número de un lote | Dos lotes se confunden y el malo se esconde en el promedio |
| Límite y fecha | La pérdida aceptada, en kilos por hectárea, con la fecha y el nombre de quien la fijó | Un límite escrito después del resultado disculpa cualquier número |
| Pérdida medida | El promedio de al menos cinco conteos, en kilos por hectárea, con fecha y hora | “Parecía bien” ocupa el lugar de un número |
| De dónde vino | El cabezal o la cola, el interior de la máquina | Un lote por encima del límite sin pista de dónde mirar |
| Por encima o por debajo | Una marca en cada lote que superó el límite | Todos los lotes parecen iguales |
Un lote por encima del límite le da un lugar para mirar: ese lote, esa pasada, esa parte de la máquina. En la campaña siguiente usted revisa el lote o los dos lotes marcados en vez de discutir toda la cosecha.
Regular la cosechadora y reducir la pérdida quedan en manos del productor agropecuario y del agrónomo; otro artículo trata sobre qué decide el agrónomo. Si usted ya registra el rendimiento de cada lote, año a año, la pérdida medida va al lado, porque explica parte de un año flojo.
Medir contra un límite escrito de antemano es parte de la gestión de establecimientos. En la sección de producción de la biblioteca están los otros registros de lote que acompañan a este.