En un establecimiento de ejemplo de Río Negro (Uruguay), el 20 de diciembre quedan 600 hectáreas de soja de segunda sin sembrar y 400 sembradas que esperan la pulverización. Una sola cuadrilla atiende las dos labores. Sembrar primero y dejar esperando a la pulverizadora cuesta al productor agropecuario unos US$ 1.568 más por día de espera. Dele el día a la labor que pierde más por día esa semana. Antes de la campaña, escriba la ventana, la fecha límite y la pérdida por día de cada labor en una tabla, en papel o en planilla, con una fila por labor.
La ventana es el período en que la labor da su mejor resultado. La fecha límite es el último día que todavía cabe en el plan original. Si la labor se va a pasar de esa fecha, usted cambia el plan: hace esa labor primero, contrata un servicio o cambia de cultivo.
En muchos establecimientos la decisión se toma esa misma mañana, por costumbre o por la máquina que está más a mano. El rendimiento se pierde entonces en cada hectárea que espera, y al final de la campaña nadie sabe decir cuánto costó la espera.
¿Qué labor se lleva el día?
La que pierde más dólares ese día. Multiplique la pérdida por día de cada labor, en dólares por hectárea, por las hectáreas que todavía la esperan. El producto mayor se lleva el día.
Los factores son un punto de partida. Reemplácelos por un dato de ensayo de su zona apenas lo encuentre.
¿Por qué un día de atraso cuesta más en una superficie mayor?
Porque la pérdida cae sobre todas las hectáreas que todavía esperan. Gary Schnitkey, economista agrícola de la Universidad de Illinois, calculó el costo de atraso de una sembradora de 12 surcos, el valor del rendimiento perdido porque la máquina termina tarde. Encontró US$ 0,86 por acre en 400 acres y US$ 32,81 por acre en 3.600 acres, a precios de 2004.
En hectáreas, 400 y 3.600 acres son 162 y 1.457 ha, y US$ 0,86 y US$ 32,81 por acre son US$ 2,13 y US$ 81,07 por hectárea. La superficie creció 9 veces y el costo por hectárea unas 38 veces. Con más hectáreas, la misma sembradora necesita más días para terminar, y cada día de más cae sobre más hectáreas sin sembrar. Cuente las hectáreas que esperan cada labor antes de comparar las labores.
¿Todas las labores pierden lo mismo por día?
No, y esa diferencia es la que usted usa para elegir quién se lleva el día. Schuler y Frank, en una guía de costos de maquinaria de la Universidad de Wisconsin-Extension, reproducen una tabla de la Sociedad Americana de Ingenieros Agrícolas. En ella, la fracción de la producción perdida por día de atraso es de 0,005 para la sembradora, 0,003 para la cosechadora, 0,011 para la pulverizadora de barras y 0,028 para la enfardadora.
Una fracción de 0,005 es medio por ciento del cultivo por día. En el establecimiento de ejemplo, la pulverizadora pierde más que la sembradora por hectárea y por día (US$ 12,32 contra US$ 5,60) y se lleva el día aunque tenga menos hectáreas esperando. Para comparar labores de cultivos distintos, convierta cada pérdida en dólares por hectárea: precio por cantidad. Son cifras generales de Estados Unidos, no de su campo.
¿La pérdida por día es la misma durante toda la ventana?
No: arranca baja y sube cuando la ventana se cierra. En el modelo de Illinois, la soja no pierde nada hasta el 15 de mayo. Del 15 al 31 de mayo pierde 0,33 bushel por acre por día, y después del 31 de mayo, 1 bushel por acre por día. El bushel es una unidad de grano de Estados Unidos (1 bushel de soja pesa 27,2 kg) y un acre mide 0,405 ha. Esas tasas equivalen a 0, 22 y 67 kg/ha por día. El factor de 14 kg/ha por día de la sembradora es un promedio de toda la ventana, y el modelo la separa en tres tramos.
Los ensayos coinciden en la forma. Scott Irwin resume ensayos de fecha de siembra de la Universidad de Illinois. Sembrar hasta el 10 de mayo costó solo 4% del rendimiento en maíz y 6% en soja, y el 30 de mayo la penalidad era de dos a tres veces mayor. Esas fechas son del hemisferio norte y sirven aquí solo para mostrar la forma de la curva.
En los mismos ensayos, la mejor ventana de siembra del maíz y de la soja resultó casi igual. Eso trastoca la vieja regla de Illinois de sembrar primero el maíz y después la soja. La costumbre sigue un orden fijo, y cada pérdida sube a su ritmo. Por eso usted anota en la tabla una decisión para cada semana en que las ventanas se pisan, y no un lugar fijo en la cola.
¿Qué hay que dejar anotado primero, y en cuánto tiempo?
Empiece con una fila por labor: la ventana, la fecha límite, una pérdida por día tomada de un ensayo publicado para su zona, con la fuente al lado, y el nombre de quien decide. Su ingeniero agrónomo o el servicio de extensión pueden indicarle un ensayo. Después, para cada par de labores que necesitan la misma máquina o la misma cuadrilla en las mismas semanas, escriba cuál se lleva el día en cada semana en que las ventanas se pisan.
Las fechas mismas, y la elección de cultivo y variedad, son decisión suya y de su agrónomo. En la tabla las deja escritas donde la cuadrilla las ve. Comprar una máquina más grande es otra decisión, para un plan de inversiones escrito; qué labor se lleva el día lo decide usted esta campaña, con las máquinas que ya tiene.
Después de la cosecha, agregue cuatro columnas a la misma tabla: fecha en que se hizo cada labor, dentro o fuera de la ventana, días de atraso y motivo. Copie las fechas del cuaderno de campo, no de memoria. El plan y el cuaderno suelen escribirse en momentos distintos, por personas distintas, y una labor hecha con diez días de atraso entra al cuaderno como hecha, sin marca de que perdió la ventana.
Con esa estimación usted compara dos labores atrasadas en una sola escala. La columna del motivo es la que relee al planear las ventanas de la campaña siguiente. Un atraso que parecía mala suerte puede tener una causa que se repite, como una sembradora que se rompió en la misma semana, y se corrige antes de que la ventana se abra. Decidir antes del apuro y revisar después forma parte de la gestión de establecimientos y de la planificación de la campaña.
Lleva dos horas antes de la campaña y una tarde después de la cosecha. Tenga a mano las fechas de la campaña pasada, el cuaderno de campo y una pérdida por día publicada para sus cultivos principales.
En la primera campaña, la columna de la pérdida por día trae cifras prestadas de ensayos lejos de sus lotes. Después de dos o tres campañas, sus propias columnas de días de atraso y de motivo quedan al lado, y usted ve qué labor se pasa siempre de la fecha límite, y por qué.