“¿Cuánto van a dejar estas 100 hectáreas de trigo y a qué precio de la tonelada no dejan nada?” El gerente del banco en Tres Arroyos pregunta eso antes de aprobar la línea de semilla y fertilizante. El productor agropecuario sin respuesta escrita contesta de memoria. En el ejemplo de abajo, con valores inventados, el productor agropecuario presupuesta US$ 20.000 y descubre en el papel que un año malo se vuelve una pérdida de US$ 6.625. Antes de sembrar, escriba el margen, el rendimiento y el precio en que el cultivo apenas empata y un rango para cada número. Anote la fecha y compárelo con la cosecha.
¿Cuánto debería dejar el cultivo y dónde empata?
Margen es lo que el cultivo deja después de todos los costos: el ingreso, menos el costo variable de toda la superficie, menos la parte del costo fijo que este cultivo carga. Costo variable es lo que usted paga por hectárea para producir, como semilla, fertilizante, agroquímicos y combustible. Costo fijo es lo que paga siembre o no siembre, como las cuotas de las máquinas y el arrendamiento. Al presupuesto entra solo la parte que este cultivo carga.
El ejemplo son 100 hectáreas de trigo en el sudeste de la provincia de Buenos Aires. Todos los valores se inventaron para el ejemplo, y ninguno es precio o costo de la zona.
Escriba el rendimiento y el precio de indiferencia al lado de los US$ 20.000, porque juntos muestran la distancia hasta la pérdida. Un presupuesto publicado no reemplaza esta cuenta. El servicio de extensión de la Universidad de Florida (UF/IFAS) afirma que los presupuestos de empresa agrícola publicados parten de valores promedio y no representan establecimientos individuales.
¿Cuánto pueden caer el precio o el rendimiento antes de la pérdida?
El costo total de US$ 80.000 es el 80% del ingreso de US$ 100.000. El precio o el rendimiento pueden, entonces, caer 20% antes de que el ingreso apenas cubra el costo, y esa distancia es la holgura. La holgura siempre es igual al margen como parte del ingreso, aquí US$ 20.000 de US$ 100.000. Un establecimiento que se queda con el 5% del ingreso tiene 5% de holgura.
El rendimiento de indiferencia es el costo total dividido por el precio esperado. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) trae esa fórmula en su manual de estadísticas de costos de producción agrícola. Aquí, US$ 80.000 divididos por US$ 250 dan 320 toneladas, o 3,2 por hectárea. El manual también indica contar solo la producción que se vende, sin el desperdicio, las pérdidas ni el consumo del propio establecimiento. Un rendimiento que incluye las pérdidas entre el lote y la balanza hace que la holgura parezca mayor de lo que es.
La Embrapa, organismo federal de investigación agropecuaria de Brasil, llama margen de seguridad a la misma distancia. En su presupuesto de la cebolla del Submédio São Francisco, el costo total es de 9.018,70 reales por hectárea y el precio, de 0,68 reales el kilo. La indiferencia queda en 13.262 kilos por hectárea, frente a 20.000 esperados, y el estudio concluye que la cantidad producida o el precio de venta pueden caer hasta 34%.
Hay una segunda elección: qué costos cubre la indiferencia. La FAO lista un precio de indiferencia solo para el costo variable junto a otro para el costo total. En el ejemplo, el primero es US$ 156,25 la tonelada, que son US$ 62.500 divididos por 400 toneladas, y el segundo es US$ 200. Entre los dos, el trigo paga su propio costo y parte del costo fijo, y dejar el lote parado no eliminaría los US$ 17.500.
¿Qué mueve más el margen: precio, rendimiento o costo?
Por punto porcentual, precio y rendimiento mueven el margen lo mismo, y más que el costo variable. Un 1% del precio o del rendimiento vale US$ 1.000, una centésima de los US$ 100.000 de ingreso, y eso es 5% del margen de US$ 20.000. Un 1% del costo variable vale US$ 625. Precio y rendimiento ganan siempre que el ingreso supera el costo variable, así que ese orden dice poco sobre su establecimiento. En un establecimiento que se queda con el 5% del ingreso, cada 1% de precio se lleva el 20% del margen.
Lo que la cuenta no dice es cuánto se mueve cada uno en un año real. Rosa y colegas, economistas agrarios que simularon carteras de cultivos en Italia, señalan una mezcla de mercado (variación del precio) y de producción (variación del rendimiento). El mayor riesgo, dicen, lo genera el mercado. Sherrick, economista de finanzas rurales de la Universidad de Illinois, encontró en los condados de Illinois que el riesgo de precio explica cerca del 66% de la causa de la variación del ingreso.
Un 1% de precio y un 1% de rendimiento valen el mismo dinero, pero el precio suele variar más puntos en un año. El orden abarca solo los números que usted ingresó. Si el costo variable es un total por hectárea, los ítems que contiene nunca se prueban uno por uno.
¿De dónde salen los rangos y qué muestra la columna mala?
Rango es cuánto puede subir o bajar un número, escrito en porcentaje. Sáquelo de los registros, porque el rango escrito de memoria sale demasiado estrecho. Cruz Júnior y colegas encuestaron a 90 productores agropecuarios de maíz del sur y del centro-oeste de Brasil en octubre y noviembre de 2008. Para la mayoría, la varianza subjetiva de los precios esperados fue estadísticamente inferior a la del mercado. Los autores concluyen que esos productores agropecuarios perciben menos riesgo que el real de mercado. Un rango estrecho hace que el presupuesto parezca mejor de lo que debería.
El rango de precio sale de la mayor y la menor cotización del mismo mes en los últimos años, de su registro de precios con fechas y fuentes. El de rendimiento sale de las últimas campañas en ese lote, y el de costo, de las cotizaciones en mano. El ejemplo usa 15% para el precio, 10% para el rendimiento y 5% para el costo. El del precio debe salir el más ancho, porque los estudios de arriba muestran que varía más que el rendimiento. El del costo debe salir el más angosto, pero esos estudios no miden eso; es razonamiento de la Rurivia, porque el insumo ya comprado tiene el precio cerrado.
La Embrapa llegó a medir un rango de costo. Simuló unas 5.000 planillas de costo para la cebolla, y la indiferencia fue de 12.335 kilos por hectárea en el extremo bajo a 14.160 en el alto.
Después, corra la columna mala con las tres variables juntas. La UF/IFAS explica el motivo: en la práctica, los cambios de condición económica suelen hacer que dos o más variables oscilen juntas, y analizarlas por separado puede subestimar el riesgo financiero verdadero. Sherrick halló que, en el cinturón maicero de Estados Unidos, precio y rendimiento tienden a ir en sentidos opuestos, y el 51% de la suba de uno se compensa con la baja del otro. También halló que ese efecto se debilita hasta llegar al productor individual. Un granizo en su establecimiento derriba el rendimiento y deja el precio donde estaba.
¿Qué escribir esta semana y qué hacer con la holgura?
Divida la holgura por el rango de precio de su registro. En el ejemplo, 20% de holgura sobre un rango de precio de 15% dan 1,3. Por debajo de 1, un año común de precio malo alcanza la indiferencia. Entre 1 y 2, hace falta un año peor que el común. Por encima de 2, solo un año fuera de su registro llega ahí.
Con 1,3, una caída de 15% solo en el precio deja US$ 5.000 de los US$ 20.000, porque cada 1% de precio se lleva el 5% del margen. El trigo termina en azul, con tres cuartos del margen perdidos. La columna mala termina con una pérdida de US$ 6.625, y por eso el productor agropecuario escribe antes qué hará en ese caso, quién decide y hasta cuándo.
Por encima de 2, el trabajo es proteger el margen: lleve el precio de indiferencia a la venta, el número que el artículo sobre el precio de indiferencia calcula del lado de la venta. Por debajo de 1, un solo año común se lleva el margen entero, y una mejor estimación de los números no cambia eso. Resuelva antes de sembrar qué hacer, y pruébelo con precio y rendimiento cayendo juntos, como en cuánto aguanta el ciclo antes de perder.
El presupuesto deja la caja afuera. La UF/IFAS observa que los presupuestos de empresa agrícola suelen excluir el financiamiento y el flujo de caja, que son decisivos para la salud financiera del establecimiento. Un cultivo con US$ 20.000 de margen todavía puede vaciar la cuenta en el mes en que vence la factura del fertilizante. La calculadora de presupuesto del ciclo, gratuita en este sitio, calcula el margen, las dos indiferencias y las tres columnas, pero trata todo el costo variable como costo por unidad de superficie. La cosecha y el flete suelen pagarse por tonelada y bajan con una cosecha corta, así que su rendimiento de indiferencia sale un poco alto.
Bastan dos horas, con las facturas de la campaña anterior, el registro de precios y las anotaciones del lote sobre la mesa, y el presupuesto debe existir antes del pedido de fertilizante.
Escriba el nombre de quien responde por cada número. Quien firma el rendimiento debe ser quien responde por él en la cosecha, y no quien está más optimista en la reunión. Completada después de la cosecha, la columna vacía muestra hacia qué lado se inclinan sus estimaciones, y después de tres campañas los rangos salen de sus planillas y no de un promedio publicado. El mismo hábito de escribir el número antes sirve para el resto de la gestión de establecimientos.